Cómo cepillar a un gato

como cepillar a un gato

¡Con la técnica correcta, puede llegar a ser ¡una gran experiencia para compartir!

Los gatos son animales excepcionalmente limpios y se encargan por sí mismos de la mayor parte de su acicalamiento. Sin embargo, no siempre llegan a todas las partes de su cuerpo, por lo que puedes ayudarlos a acicalarse. Tal práctica puede hacer que su vínculo se fortalezca y además es una oportunidad para detectar indicios de problemas de salud. Recuerda que todos los gatos requieren de atención y a casi todos les gusta que los cepillen.


LOS BENEFICIOS DEL CEPILLADO:


El hecho de cepillar a un gato tiene varias ventajas, además de ayudarte a tener una buena relación con él. El cepillado no solo estimula la circulación y mejora el tono muscular, sino que además minimiza el tamaño y la cantidad de las bolas de pelo en el estómago del gato, ya que al cepillar se retira el pelo suelto. Además, contribuye a alisar el pelo, lo cual mejora sus propiedades de aislamiento y facilita la retención de calor. Finalmente, el cepillado estimula las glándulas que se encuentran en el nacimiento de cada pelo, lo cual ayuda a impermeabilizar su pelaje.

El cepillado debería formar parte de la rutina de tu gato y es recomendable que lo acostumbres a ello desde una edad temprana, idealmente desde pequeño. El beneficio para ti es que al cepillar a tu gato puedes comprobar si tiene parásitos externos, lesiones o bultos en la piel. Además, te ayudará a mantener tu casa más limpia, ya que él dejará menos pelo por la casa.

 

Cómo cepillar a un gato

 

CONSEJOS PARA CEPILLAR A TU GATO
 

Es recomendable adquirir herramientas de cepillado de buena calidad con una vida útil tan larga como la de tu gato. Compra herramientas especialmente diseñadas para pelo corto o largo, según sea el caso. Necesitarás un buen cepillo y quizás también un peine.

Si el pelo de tu gato es corto, utiliza un peine de púas finas una vez a la semana. También utiliza un cepillo de cerdas naturales o de hule para eliminar los pelos muertos. Cepilla o peina con cuidado el pelo de tu gato, siempre en la dirección hacia la que crece el pelo y utiliza el cepillo de cerdas para limpiar el pelaje en la dirección de la cabeza y, a continuación, vuelve a alisarlo.

Para cepillar a los gatos de pelo largo, utiliza a diario un peine de acero. Desenreda el pelaje que detectes con los dedos y si no es posible, córtalo con cuidado con unas tijeras de punta redonda.

Si ya sabes cómo cepillar a un gato, pero al tuyo no le gusta que lo cepillen, intenta premiarlo con comida u otras recompensas y anímalo con delicadeza, para que se deje cepillar; ¡esto debería ayudarlo a tranquilizarse!